Y te derrumbas. Tu único apoyo ya no está. Esa pequeña luz que te libraba del suicidio se va fundiendo. Te hundes más, sigues hundiéndote y nadie te para. Hasta que decides NO SENTIR. NO sufrir. Solo pensar pero NO HABLAR. Porque si hablas puedes EQUIVOCARTE en tus palabras y seguir HUNDIÉNDOTE.
Que ganas de decirte que
no hay nadie más, que te ame sin medida.
No se porque nos prometimos no mentirnos mas no se porque nos hicimos tanto mal.
No estuvo en mis planes ser feliz alguna vez, ni mucho menos que mi felicidad dependiera de alguien más, pero jamás se había sentido tan bien existir, tan simple cómo eso, sin tener que admitir que mi vida carecía de un sentido y lo había hallado de repente.
Acorralame, dame atención.Enséñame, no tengas precaución.